INGOT: la empresa de cajas de seguridad no bancarias con tecnología de punta que crece en el país

Si bien en la Argentina es un servicio relativamente joven, las cajas de seguridad no bancarias representan una tendencia ya consolidada a nivel mundial. Uno de sus principales exponentes locales, INGOT, tiene como principal desafío hacer conocer el concepto, según comentó a este medio su fundador, Juan Piantoni: “Cada 100 personas que vienen, 93 contratan el servicio”, asegura. En esta nota, un recorrido por esta propuesta innovadora que ya cuenta con 5 sucursales en el país y una en Punta del Este, y continúa expandiéndose.

Juan Piantoni, CEO de INGOT.

En 2012, con experiencia previa en el mundo financiero, a Juan Piantoni, CEO de INGOT, le llegó el comentario de la existencia de las cajas de seguridad no bancarias, concepto que empezó a estudiar y descubrió que en Argentina muchas empresas agrícola-ganaderas comenzaron a alquilar espacios para brindar un servicio básico a miembros de las entidades, mientras que a nivel internacional notó que estaba creciendo fuertemente. 

“Me pareció interesante y así fue como en 2014 creé la primera empresa en la Argentina dedicada exclusivamente al rubro, de la cual fui socio hasta el 2018, y en 2019 junto con un grupo de socios fundamos INGOT, y hoy son las dos empresas principales en brindar este servicio en el país”, comentó.

“Mientras en el país, se estima que el 70% de los clientes aún guardan dinero entre otros valores, en el mundo el porcentaje mayor está destinado al guardado de materiales como joyas, escrituras y obras de arte, entre otros valores.”

Un poco de historia

Piantoni comentó que si bien el servicio fue prestado originalmente fuera de los bancos, enfocado a proteger otro tipo de objetos de valor, como diamantes, escrituras, patentes, etc., estas entidades lo tomaron como propio principalmente con el objetivo de retener clientes y, a la vez, ofrecerles otros productos. 

“En EEUU el 50% de las cajas de seguridad están fuera del circuito bancario. Hay más de 2.300 bóvedas robotizadas en el mundo y hay 44 de estás empresas solamente en Reino Unido”.

En la post pandemia, con la velocidad de crecimiento de las bancas digitales, las fintech y billeteras virtuales, los bancos tradicionales comenzaron a migrar sus servicios sobre estas plataformas y redujeron su estructura de presencial en sucursal física para el cliente, lo que generó que esta oferta empiece a mudarse a entidades privadas, por lo que empresas dedicadas exclusivamente a ofrecer alquiler de cajas de seguridad empezaron a surgir con más fuerza en diferentes países de Europa.

Nueva tendencia en Argentina

A partir de la fundación de estas dos primeras empresas fundadas por Piantoni dedicadas exclusivamente a brindar el servicio de cajas de seguridad privadas, comenzaron a aparecer nuevas opciones. Tan es así que, con el objetivo de “establecer estándares mínimos de seguridad, así como protocolos y tecnología aplicada al servicio”, el CEO de INGOT creó CAESACS (Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad), entidad de la cual es presidente, sumándose a ella la mayoría de las empresas del sector .

“En Argentina se estima que hay unas 800.000 cajas de seguridad solo en bancos y más de 50.000 en las más de 16 empresas de resguardo que hay en el mercado. Dada la demanda actual, es una cifra que crece anualmente a razón de un 35%”.

“Los miembros de la cámara tenemos estándares mínimos en cuanto a procedimientos y protocolos, pero las compañías de seguro nos piden que al menos contemos con la normativa de los bancos que es un poco antigua, por lo que la mayoría de las empresas del rubro la superan ampliamente. En los bancos en el mejor de los casos tienen dos niveles de seguridad, una reja y una puerta, y no tienen reconocimiento biométrico, algunos apenas tienen huella”, advirtió el titular de INGOT. 

“Uno de los diferenciales de las cajas privadas es la disponibilidad todos los días del año vs el horario bancario, que limita las operaciones por parte del cliente, permitiendo a los mismos acceder a sus cajas todos los días y a toda hora.”.

Tecnología de vanguardia

INGOT fue la primera empresa de cajas de seguridad no bancarias en la Argentina en incorporar bóvedas automatizadas y es la única hasta el momento que cuenta con los 3 reconocimientos biométricos: huella, iris y rostro. De todas maneras, cuando este medio consultó a su fundador cuál es el principal diferencial de INGOT no dudó en mencionar la atención al cliente: “Hacemos mucho hincapié en que el cliente se sienta bien atendido; uno se acostumbra a la tecnología, a la novedad de lo que está viendo la primera vez cuando entra a un espacio como INGOT, pero nunca se acostumbra a que lo atiendan bien, es nuestro principal diferencial”, afirmó. 

INGOT fue la primera empresa de cajas de seguridad no bancarias en la Argentina en incorporar bóvedas automatizadas y es la única hasta el momento que cuenta con los 3 reconocimientos biométricos: huella, iris y rostro.

Otro diferencial no menor respecto a la propuesta bancaria es la posibilidad de acceder a los valores resguardados las 24 horas los 365 días del año. Además, cuentan con salas de reuniones para realizar todo tipo de operaciones y equipadas a tal fin con pantallas, contadoras de billetes, etc..

INGOT cuenta con bóvedas automatizadas desarrolladas y fabricadas en Alemania por Gunnebo, un sistema de resguardo de valores con más de 1.800 robots instalados en el mundo. 

Estas bóvedas tienen pesos superiores a las 16 toneladas y se fijan a la estructura de la sucursal, con sensores sísmicos integrados y preparadas para ataques con oxicorte, punta de diamante y explosivos. 

Además, el software interno (aislado de cualquier red de internet) permite tener un control minucioso de todos los movimientos realizados, brindando así un control absoluto e impidiendo acciones de empleados infieles.

Sucursales

Tal como explicó Piantoni, se trata de un negocio de cercanía. Además, teniendo en cuenta que el target de clientes es bien amplio ya que el costo del servicio -que puede contratarse desde un lapso de 48 horas hasta un año-, de acuerdo con el tamaño de la caja alquilada, puede ser similar, por ejemplo, a la cuota de un gimnasio, el objetivo de INGOT es tener presencia en ciudades con más de 100.000 habitantes. 

Para ello, cuenta con dos modelos de presencia dependiendo de la plaza: el de la casa central (Av. Corrientes 629. CABA) de 1.000 metros cuadrados y capacidad para 6.000 clientes, y por el otro lado un ejemplo podría ser la Sucursal Flores (Av. Gaona 3878. CABA), que atiende la zona comercial en la que está ubicada. Además, cuenta con sucursales en Nordelta, Quilmes, Córdoba y en Punta del Este (en el hotel Enjoy). Este año planean nuevas aperturas en el interior del país y en un país limítrofe.

La última novedad es una bóveda exclusiva para arte instalada en la casa central, la primera en el país, que cuenta con sensores para control de temperatura y humedad, y un espacio para la presurización de la pieza de arte.

“Nuestro mayor desafío es que la gente venga y conozca. La principal barrera que tenemos es el desconocimiento total de esta opción en la Argentina. Tenemos un factor de conversión del 93%, cada 100 persona que vienen 93 contratan el servicio”, señaló Piantoni.