La reconversión laboral como motor de la confianza en la economía

Por Gonzalo Cruells, CEO de Fastco Group

La recuperación de la confianza es un ambiente fértil para la generación de nuevos proyectos, para más innovación y empleabilidad. De acuerdo a la consultora Ipsos, en junio, la confianza de los consumidores chilenos alcanzó los 38,5%, aumentando 0,7 puntos respecto del mes anterior. Este es el resultado más alto obtenido por nuestro país desde diciembre del 2019, en pleno estallido social. A pesar de esta alza, Chile se mantiene en una zona de pesimismo, ubicándose en el puesto 23 de 28 economías estudiadas. En este ranking sólo superamos a Hungría, Japón, Sudáfrica, Argentina y Turquía.

Un elemento interesante del estudio es que el subíndice que presentó la principal alza fue “Trabajo”, que subió 2 puntos respecto de mayo. Aprovechando esta mirada más optimista del futuro, la reconversión laboral aparece como una herramienta interesante y donde se pueden aplicar más y mejores iniciativas para fortalecer lo que esperamos del futuro.

El contexto de desempleo y la caída en los puestos de trabajo con contrato indefinido generan un buen escenario para reconvertir a personas hoy inactivas, desempleadas, subempleadas o en empleos con riesgo de desaparecer. Para ello es necesario fomentar la adaptación al cambio, habilidad que representará una gran ventaja para ser flexible y estar abierto al aprendizaje, para ver los cambios como una oportunidad y tener una actitud positiva.

Los equipos virtuales llegaron para quedarse, porque una parte importante de los puestos de trabajo podrán realizarse a distancia, lo que requiere de habilidades para autogestionarse, trabajar por objetivos y ser efectivo a nivel digital. El uso intensivo de tecnología en los procesos será un “desde”. La intermediación de tecnología en todo lo que hacemos y el registro de data en tiempo real serán (o ya son) parte de nuestra cotidianeidad.

Por otro lado, el emprendimiento en esta coyuntura ha adquirido un valor antes impensado. En Chile el 46% declara haber comenzado algún tipo de negocio (Ipsos, enero 2021), mientras un 37% no ha iniciado un emprendimiento, pero si lo ha considerado. Con este resultado, Chile se ubica sexto entre los países con mayor proporción de emprendedores en el mundo.

El Estado tiene mucho que decir al respecto. Una buena noticia es la decisión del Gobierno de crear un IFE laboral ante el rezago que está mostrando el mercado del trabajo en el país, donde aún faltan por recuperar cerca de 1 millón de empleos. Se trata de un subsidio mensual que se va a pagar todos los meses durante este año, directamente a los trabajadores que encuentren un empleo formal y que se suma a sus remuneraciones.

La idea de transferencias directas para los beneficiados evita una burocracia engorrosa y se transforma en un aliciente para otro tipo de ayudas que, de la misma manera, podrían beneficiar a emprendedores a través de subsidios y ayudas de distinto tipo.

La recuperación de la confianza conlleva una responsabilidad para las empresas y marcas: cuidarla y no perderla en un escenario positivo después de dos años post estallido social y crisis sanitaria.

Es crucial proteger los avances obtenidos en control de covid y prevenir recaídas, ad portas de las Fiestas Patrias y con la variante Delta ya introducida al país. Pero más importante es volver a mirar al futuro, entender que la crisis tendrá una salida y que la economía es un elemento que, entre todos, debemos cuidar y fomentar.