Qué alternativas tienen las empresas para financiar el pago del aguinaldo y cuándo es razonable hacerlo

Regina Martínez Riekes, directora ejecutiva de Amauta Inversiones, analiza el contexto en que esta decisión es inevitable, recomienda opciones y advierte sobre los riesgos de recurrir a un fondeo para abonar sueldos cuando el problema de la compañía es más económico que financiero.

El 30 junio venció el plazo legal para que las empresas paguen el primer medio aguinaldo del año a sus trabajadores. Se trata, tradicionalmente, de un momento que suma estrés financiero a las compañías, pero que en el contexto del coronavirus devino en situaciones dramáticas que han obligado a las firmas, en particular a muchas pymes, a endeudarse para afrontarlo, lo que contraría el abc de las buenas prácticas de una compañía sana.

“Haciendo la comparación con una familia, sería como tomar deuda para pagar la luz, lo que no es recomendable en situaciones normales”, advierte Regina Martínez Riekes, directora ejecutiva de Amauta Inversiones, consultora que, con sede en Tucumán y alcance y cobertura nacional, administra fondos de unos 200 clientes de todo el país por 4.000 millones de pesos, muchos de ellos PyMEs.

Según Riekes, la decisión de una compañía de endeudarse para pagar sueldos debe venir precedida de un análisis muy profundo y sincero acerca de los verdaderos motivos de esa determinación.

“No es lo mismo endeudarse como respuesta a una coyuntura específica, de orden financiero, de momentáneas vacas flacas,  que como salida a una situación donde lo financiero está encerrando un problema económico más profundo, que remite a una realidad en la que estructuralmente no te cierra el negocio”, aclara.

Riekes reconoce que la pandemia alteró todos los parámetros de normalidad existentes y que lo excepcional se volvió cotidiano. “Precisamente por eso es que el examen debe ser más riguroso y realista, para que el bosque del coronavirus no nos impida ver el árbol de nuestro negocio  Quizá la cuestión pase por rediseñar la empresa, bajando costos,  antes que tomando deuda para pagar gastos que en el fondo no puede darse el lujo de enfrentar”.

La descripción que hace Riekes sobre el impacto del coronavirus es consistente con estadísticas que se remontan a los momentos más duros de la cuarentena.

El 70% de las empresas tuvo problemas para pagar el primer medio SAC  del año pasado, según CAME, mientras que solo la mitad manifestó estar en condiciones de afrontar el pago del segundo en diciembre, de acuerdo a otro relevamiento, esta  vez realizado por la Asociación de Empresarios Nacionales (ENAC).

En 2021, el panorama parecía lucir distinto hasta que la segunda ola de Covid vino acompañada de nuevos cierres y restricciones y otra vez el pago de sueldos figura entre “los primeros puestos entre los destinos de los créditos bancarios”, de acuerdo a sondeos de distintas cámaras sectoriales.

Así, se avecina otra fecha en la que el fantasma del aguinaldo se impone de nuevo sobre las pequeñas y medianas empresas. Con las ayudas estatales en niveles inferiores a las del año pasado, la alternativa hacia alguna clase de fondeo aparece en el horizonte.

Frente a este cuadro, desde Amauta Inversiones consideran que lo más prudente es financiarse mediante deuda corta. El descuento de cheques hasta un año de plazo máximo, luce como una alternativa adecuada. Muchas pymes desconocen este tipo de herramientas accesibles a través del mercado de capitales. Los costos de financiamiento pueden reducirse de contar con algún tipo de aval, ya sea bancario o provisto a través de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR).

El sistema de descuento de cheques de pago diferido en el mercado de capitales permite a quien tiene cheques a cobrar en un futuro, adelantar su cobro vendiendolos en el mercado; y a quien posee fondos líquidos, comprar estos cheques a cambio de una tasa de interés.

De esta manera las empresas que tienen cheques a cobrar —por un plazo máximo de 360 días— pueden obtener el importe que resulte, neto de costos, el monto que financie su capital de trabajo.

El respaldo de Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) permite, por su parte, a las empresas que no calificarían normalmente,  eludir los departamentos de riesgos de las entidades bancarias tradicionales.

“Si bien se rigen por tasas de mercado, esta clase de instrumentos, son muy demandados  principalmente por compañías de seguros y por fondos de inversión, que tienen que cumplir con cupos. Esto permite a las pymes financiarse a través de estos instrumentos con tasas competitivas por plazo de hasta un año”, detalla Riekes.

En la actualidad, las tasas de mercado se ubican en promedio entre 29% y 34% (plazo de 30 a 365 días respectivamente).

Si bien el cheque de pago diferido es  el instrumento más negociado no es el único. Existen otros instrumentos como la Factura de Crédito Electrónica, los Pagarés Bursátiles y las Obligaciones Negociables que complementan el abanico de opciones de financiamiento a través del mercado de capitales.

La recomendación, siempre es que la decisión de endeudamiento venga acompañada de una planificación mediante la cual “uno pueda prever  la recuperación de un flujo de ingresos donde a futuro se disponga de un capital adicional para pagar esa deuda después de que venga la recuperación”.